El bien de la familia es decisivo para el futuro del país y para la sociedad misma.

Nadie puede pensar que debilitar a la familia, puede ser de beneficio para ningún país.

Por el contrario, los Estados deben fortalecer a las familias; y en especial, aquel modelo de familia que más contribuye al bienestar de la sociedad.

Por eso, debemos pensar en nuestras familias, en nuestros hijos. Debemos fortalecer el matrimonio, moldear valores y defender la vida humana.

En los últimos años se están levantando fuerzas que intentan debilitar a la familia y promover el aborto. Fuerzas que buscan cambiar el concepto natural de matrimonio entre hombre y mujer.

La elección de diputados para la próxima Asamblea Legislativa y la elección del Presidente o Presidenta de la República, hoy, más que nunca, es decisiva para marcar el futuro de nuestro país.

Por eso, el voto de los cristianos debe ser bien pensado, y al elegir a los próximos gobernantes de nuestra nación, debemos tener en cuenta los principios de la defensa de la vida y la familia.

En las elecciones de febrero entrante, nuestro voto debe ser bien pensado.